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NISSAGA MERINERO

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Nuestra historia

Nissaga Merinero es una bodega familiar impulsada por dos hermanos en el seno de una masía con más de doscientos cincuenta años de historia, donde ya se elaboraba vino. La masía, situada en la comarca del Alt Penedès, cuna de los vinos espumosos y de los vinos, nace con el objetivo de transportarte a la esencia de la masía tradicional catalana.

En el año 2000 se dejaron de elaborar vinos en la finca debido a la presión que las grandes bodegas ejercen con grandes compras de uva. Poco a poco, los agricultores pasaron de producir vino a dedicarse exclusivamente a la uva. Diecinueve años después, desde Nissaga Merinero queremos revivir esta manera sencilla y natural de hacer vino. Nuestro es un pequeño viñedo, de unos cien metros cuadrados, que ha querido mantener el espíritu de aquellos días, poniendo el producto al centro en lugar del marketing. En definitiva, los vinos de Nissaga Merinero son vinos para ser compartidos con la familia y los amigos.

La masia
La masia

Elaboración del vino

Nuestras viñas tienen más de veinticinco años de antigüedad, algunas incluso llegando a los sesenta. Esto confiere a nuestros vinos un carácter muy marcado y personal. Las variedades, xarel·lo, macabeo y parellada en blancos y merlot y garnacha en tintos, descansan sobre tierras mayoritariamente arcillo-calcáreas.

La agricultura se asienta sobre las bases de la certificación de agricultura ecológica. Las tareas en la viña también son una representación de nuestra manera de hacer: tareas puntuales y precisas, sin hacer más de lo necesario. Dejamos cobertura vegetal, ya que esto fomenta la diversidad y cantidad de vida en la viña y nos ayuda a defendernos de futuras plagas. Haciendo la mínima intervención posible en nuestras tierras, aseguramos la calidad por encima de la productividad.

La cosecha es un proceso laborioso que realizamos a mano; las viñas rodean la bodega y, al estar a solo tres minutos en tractor, hace que la calidad de nuestro producto no se vea perjudicada por los largos tiempos de espera en las zonas de recepción de los grandes bodegas, evitando así la oxidación de la uva.

La uva que ha sido cosechada durante la mañana es inmediatamente procesada en la bodega, donde se despalilla y se deposita en los cubos de maceración. Luego se iniciará una fermentación espontánea con levaduras autóctonas y sin control de temperatura. En algunos casos realizamos maceraciones de dos semanas y en otros de meses, dependiendo de lo que deseemos en cada momento. Intentamos no seguir un patrón de elaboración exacto y repetitivo cada temporada, ya que cada año es diferente en cuanto a producción, maduración, climatología, etc. Nunca puede salir un vino idéntico al de los años anteriores, es imposible, y dejamos que la naturaleza nos marque el camino. Hecha la maceración, la uva se prensa y se trasiega un par de veces a depósitos de acero para quitar las lías y ya no se tocará más hasta el embotellado.

El raim

Una producción pequeña nos permite atender con cuidado cada paso en la elaboración y tener el control sobre todo el proceso. El resultado es un vino de mínima intervención que quiere transportarnos a la mesa de la masía catalana de nuestros antepasados.